Ya estamos de vuelta, y ustedes cavilaran y se preguntarán entre angustiados y atónitos: ¿de que mierda habla este sujeto?, ¿qué cojones intenta vendernos?, de momento ha hablado mucho, pero no ha dicho nada claro, nada aprovechable desde un punto de vista estrictamente práctico, una enorme ristra de sandeces, una tras otra, una tras otra, ¿quizás deberíamos ponerle freno?, no, mejor dejémosle continuar, puede ser peligroso, si la cosa se complica y se espesa aún más pondremos esa mirada de cordero degollado y pediremos otro breve receso para sopesar nuestras opciones y entonces decidiremos que hacer, sí, eso haremos. Una vez se hayan decidido volverán la mirada hacia mí esperando continúe con el relato de mis peripecias, de mis aventuras y desventuras por los fangosos terrenos de la realidad y la locura, no se hable más, prosigo, aunque con cierto recelo y temor por su parte, y sé bien que el temor es porque temen, y valga la redundancia, que les guste lo que van a escuchar, ahora es cuando deberían ustedes darme un toque de atención para poner fin a esta disertación que no conduce a nada, pero ya que no tienen el valor necesario para mirarme a los ojos y gritar un ¡basta! atronador, lo haré yo mismo ¡BASTA!, eso está mejor, ahora sí podemos continuar y en lo sucesivo espero algo más de agallas y colaboración por parte de ustedes, no me decepcionen. Pongo, ahora, en sus manos y en sus conciencias, ¿las tienen verdad? A las conciencias me refiero, yo no uso de eso, pongo en sus manos digo el tomar la decisión de por donde debo comenzar este relato, no se echen las manos a la cabeza, no, aún no ha comenzado, todo lo expuesto hasta este momento no era más que una breve introducción, un filtro por decantación donde la mayoría de ustedes pasarán a formar parte del lodo situado en lo más bajo, una masa amorfa temblorosa y totalmente moldeable, no por mis manos, me niego a tocar inmundicias, ni tan solo para darles formas que agraden a mi olfato y mi otros cuarenta y ocho sentidos, sólo los alfareros del cieno, los escultores de desechos, los alquimistas de la única verdad, los despiadados profetas del amor universal y eterno se atreverán a tocarlos, y no faltan no, son legión, ¿no los reconoces?, son los que te alaban, los que te protegen, los que te ponen una zanahoria delante mientras te la encajan por detrás, pero no pasa nada eso forma parte del juego y ya te has acostumbrado, ¿no los reconoces?, tú eres uno de ello, los hay por encima de ti y los hay por debajo, siempre hay alguien arriba y siempre alguien abajo, inútil es decirte que no estás en la cima, que nunca lo has estado y que jamás lo estarás, eso forma parte del juego también, piensa que eres libre, no es más que un juego. Pues bien, como digo los pertenecientes al fango absténgase de participar en este debate, la decisión de cómo y por donde iniciar esta fantástica historia no será de ellos, tenemos dos posibilidades empezar por el principio, cosa aparentemente lógica por otra parte, o empezar por el final y desandar el camino hasta los orígenes, ir de los motivos a las consecuencias, o de las consecuencias hacia atrás hasta los motivos, la segunda opción sea tal vez la más recurrente, otorga cierto misterio, ¿Qué pudo pasar para que el fin fuera este y no otro?, hay otra opción ir dando estupidos saltitos en el espacio-tiempo de la historia, también un recurso muy socorrido y que en cierto modo atrapa, dado que no suele nadie enterarse de absolutamente de nada hasta el punto final, pues bien, se acabó el debate, la decisión está tomada, y vuestra opinión apreciados amigos me la paso por el culo, discúlpenme no quería ofenderles, no pude evitarlo, perdónenme por el lenguaje utilizado, me daré unos azotes si lo estiman oportuno y tal vez si esto les despierta la libido me permitan azotarles a ustedes también, un lapsus, como iba diciendo , si bien esa es la verdad, no me interesa lo más mínimo lo que piensen, debo ser justo, tampoco me interesa lo que piensen ustedes de mí, por tanto estamos en paz, ¿qué por dónde empezaremos?, por el principio, no me interesan los misterios, ni atrapar atenciones de forma artificiosa, al que le interese el relato que preste atención, al que no felices sueños patanes, el que quiera enterarse de algo que lo haga y el que no quiera o no pueda, esto último es lo más probable, también felices sueños.