CAPITULO V
Cerremos este tierno e infantil capitulo y prosigamos con el relato de mis peripecias, veo que varios de ustedes han salido precipitadamente dirección al lavabo más cercano, y ha vuelto empapados en sudor y con las manos temblorosas, esto puede significar dos cosas, debemos tener siempre un mínimo de dos opciones para cualquier situación que se nos presente, caso contrario la posibilidad de estrellarnos es el doble, ¿perdón? ¿qué acabo de decir?, no se, ¡Ah! Si dos opciones: una que han ido a vomitar después de haber visualizado mentalmente los acontecimientos relatados y referentes a mis odiados progenitores. Segunda posibilidad, la más probable sin duda, que han ido a masturbarse rememorando en la intimidad, solo rota por su propio reflejo en el espejo de ese sucio y pestilente lavabo, rememorando, digo, esos episodios , estoy seguro que los que han vomitado lo han pasado mal pero ahora se sienten mejor, han rechazado al maligno, a estos les recomiendo que huyan ahora, si esto les ha hecho vomitar lo que se avecina probablemente le ocasione tal colapso que corren el riesgo de entrar en estado vegetativo para los restos, avisados quedan, en cambio los que se han pajeado mirándose al espejo y viendo reflejado como brotaba violentamente esa semilla infame salpicando sus manos y esa cara que les mira desencajada por el placer, ahora deben tener terribles remordimientos por haber gozado con la visión de el brazo de un hijo introduciéndose violentamente en la vagina de su madre, mientras esta amordazada solo podía gritar con los ojos, y con los trozos de carne picada engullidos vorazmente por el retrete, no se preocupen esta todo bien, esos pequeños escrúpulos se desvanecerán poco a poco, ya lo saben, no es la primera vez que les pasa, ni será la última.
El paso de la tierna infancia, a la infancia perdida fue a base de golpes, nada demasiado importante que reseñar, el colegio un desastre, creo que nunca llegue a aprobar nada, creo que nunca me llegue a enterar de nada, creo que nunca nadie se atrevió a levantarme la voz, ni los profesores me molestaban y no se puede decir que en aquellos años fuera excesivamente violento, nada de eso amigos, no vayan a pensar que soy una especie de matón de barrio, de camorrista de poca monta, que daba mis palizas no lo voy a negar, que robaba las meriendas pues tampoco, que me sentaba solo y en la última fila es una realidad, que tocaba el culo a todo bicho viviente y me perdía días enteros de clase encerrado en el lavabo del colegio pajeándome, que no iba a clase y empecé a fumar como un carretero, que les quitaba el dinero a los chicos, zurraba a los más débiles y a los más fuertes que yo que pretendían zurrar a los otros, desde luego llegaron infinidad de informes a casa, está conducta tan peculiar no se podía ocultar, aunque nunca supieron de todas mis trastadas, los profesores en cierto modo me tenían miedo, y no porque les hubiera nunca pegado, ni tan solo amenazado, solo les miraba, fijamente, a los ojos y ellos apartaban la vista y me dejaban tranquilo, era suficiente, algo les asustaba, algo veían que les causaba un terrible temor, no hacía nada contra ellos pero quizás veían en mis ojos lo que sí me gustaría hacer, cambie de colegio en varias ocasiones y a medida que crecía estaba y me sentía más libre, sin las cadenas de una familia que oprimiera mis instintos, me dejaban hacer en casa, dejé de ir al colegio, en realidad iba pero no entraba, esperaba en la puerta para seguir dando palizas, la frecuencia de estas aumentó, igual que los robos para poder proveerme de tabaco, algo de alcohol, en esta época empecé a beber, no me gustaba mucho al principio, pero después se convirtió en una de mis grandes pasiones, el dinero se me iba a raudales pagando a otros chicos y chicas para que me pajearan, eran chicos de la calle, libres, pero no se parecían a mí, eran como dirían ustedes victimas de una sociedad que miraba hacia otro lado, uno de ellos un día mientras me pajeaba lo hizo demasiado fuerte y me hizo sangre, jamás lo olvidará, le golpeé hasta quedar exhausto y le obligué a lamer las gotas de sangre que resbalaban por mi cipote, debo decir que había crecido lo suyo desde esas primeras experiencias de papás y mamás con el conejito, la mezcolanza de golpes, violencia, dominio y poder sobre ese desgraciado, todo ello con los lametones para sanar la pequeña herida me proporcionó todo un universo de sensaciones, realmente hubo un instante, una fracción infinitesimal de tiempo que llegué a asustarme, ¿como podía disfrutar tanto en de esa situación?, como digo fue un nada de tiempo y seguí golpeando mientras acababa en su cara, continué con estas practicas, con todos los chicos y chicas y muchachos y muchachas y hombres y mujeres y viejos y viejas, todos ellos desamparados, alcohólicos, drogadictos, gente sin techo y sin trabajo y sin futuro, y os garantizo que si uno busca los encuentra a millares, hay demasiadas victimas de vuestra sociedad, naturalmente esto me costaba una fortuna, y la bebida y el tabaco y poco a poco otras cosas, total y para abreviar el cuento que acabé en un reformatorio, se veía venir, pensarán ustedes, si, se veía venir, pero nadie fue capaz de ver venir lo que pasaría después, al encerrarme en ese lugar cometieron un grave error y os aseguro que todos lo pagaron, ¿Quiénes son todos?, todos son todos, cualquiera de ustedes es todos, el camarero podía ser todos, el guardia que ordenaba el trafico ese seguro era todos, el revisor del tren ese también era todos, los tres jefes en los únicos tres trabajos que he tenido también eran todos, algunos y algunas de mis juguetes y a la vez amantes fueron todos, uno que tropezó conmigo y me habló con un tono poco cortés se convirtió al momento en todos, mis padres son todos, en fin la lista es eterna, no puedo citarlos a todos, cualquiera es candidato y eso me basta y debería bastaros. Nota: Para mí son todos, para otros son ellos.
