CAPITULO VI
En cualquier caso, en cierto modo, estoy agradecido a los que me encerraron y a mis papis por no hacer nada para sacarme del internado, resultó ser una experiencia enriquecedora y sumamente instructiva, en los dos años de permanencia en esa facultad de la mala vida aprendí más que en todos lo años de colegio, y yo como alumno aventajado no tardé en convertirme un catedrático en las más variopintas materias, como por ejemplo el uso y disfrute de todas las drogas disponibles en el mercado, la utilización de navajas, cuchillos, pequeñas hachas, cuchillas de afeitar, punzones, garrotes y mis manos, preparación de combinados con diversas sustancias capaces de tumbar a un elefante, punto a parte merece señalar los múltiples descubrimiento que hice en materia sexual, por ejemplo la sodomización homosexual, este internado lamentablemente era solo para seres vivos con polla, aunque a veces colábamos a alguna prostituta que después de las sesiones a las que se veía sometida con casi treinta muchachos jamás volvía a aparecer por allí, mi iniciación ocurrió al segundo día de entrar en el internado, era de noche, estaba en mi catre cuando unos diez o doce chicos se abalanzaron sobre mí, intenté pelear y sin duda varios de ellos salieron mal parados, pero fue imposible, me inmovilizaron, me pusieron un afilado cuchillo en el pescuezo y uno tras otro fueron dándome por ese culo, virgen hasta ese momento, los dos o tres primero fueron un tanto dolorosos, pero en vista que nada podía hacer decidí tomarme las cosas con filosofía, para eso siempre he sido yo un maestro, y comencé a disfrutar, y disfruté ya lo creo, tanto es así que cuando acabaron de violarme les increpé del tal forma que todos ellos retrocedieron alucinados, les increpé digo para que comenzarán una segunda ronda de violaciones, y así lo hicieron, en total debieron follarme unas treinta veces esa mágica noche, al día siguiente tenía el ano que parecía una boca abierta y babeante de líquidos viscosos, nunca ha recuperado su tamaño natural, mi culo, después de aquella noche, no tardé mucho, al día siguiente comencé a perforar traseros con una furia que asombró a los más veteranos en el correccional de menores, imagínense ustedes todas la variantes posibles de juegos entre un puñado de chicos deseosos de olvidar su asquerosa vida y entregados a las drogas, la violencia y el sexo, hubo estampas que hubieran hecho estremecer de pavor al más delirante de todos los libertinos y claro cuando participaba alguna puta aquello se convertía en una verdadera batalla campal, con pérdidas de conocimiento por parte de la zorra de turno que sin piedad seguía siendo penetrada por todos los orificios disponibles, mientras tanto los que aguardaban su turno bebía, fumaban, se metían cocaína hasta tal punto que sus pupilas parecían estallar y se entregaban unos a otros, después de dos años inolvidables incluso me dio pena el día que de una patada en mi calloso trasero me echaron de ese mi hogar.
Comentarles también que aparte de todo lo expuesto también aprendí a cortar madera con serrucho (el serrucho lo mismo sirve para cortar madera que para cortar brazos y piernas), aprendí a arreglar una batidora, a encuadernar libros, a tocar la flauta, nos enseñaron ciertas leyes y la constitución, a cocinar, a limpiar, cuidar gallinas y patos, a jurar en arameo, eso no nos lo enseñaron los monitores, aprendimos a desmontar un motor, volver a montarlo ya es otro cantar, se esforzaron hasta el infinito en enseñarnos a decir: Si señor, si señora, encantado de servirle, para eso estamos, pido perdón, discúlpenme, no volverá a pasar, me esforzaré al máximo, claro que sí ¿cómo no?, amén y otras mierdas por el estilo, hicimos varias obras de teatro, un taller de escritura, al que como ven le saqué provecho, trabajos manuales varios como, por ejemplo, murales, uno de ellos representando la paloma de la paz, este en concreto quedó muy bonito, al día siguiente la paloma apareció pintada de negro y en vez de la ramita de olivo en el pico tenía dibujado un cipote, cosas así nos enseñaban, para hacernos gente de provecho para una sociedad que nos despreciaba.
Con una lógica aplastante ustedes son capaces de deducir sin ningún reparo, sin pudor y sin pensar, que el sistema funciona correctamente y que si entramos siendo unos gatitos con uñas afiladas y salimos siendo unos perros rabiosos se debe única y exclusivamente a nuestra incapacidad de adaptación, a nuestra tendencia natural hacia el mal, en mi caso tienen toda la razón, yo soy así, soy una bestia, un depredador cuyo último objetivo es satisfacerme a mí mismo y a cualquier precio, pero hubo muchos de ellos que gracias a la incompetencia, a la dejadez, a la falta de comprensión, a una represión extrema que nos obligaba a agudizar el ingenio para saltarnos las normas, a la estupidez elevada al infinito, a los ojos que preferían no mirar y los oídos que preferían no oír, todos esos que podían (siempre según ustedes claro) haber sido reinsertados, con un trabajo totalmente mecánico y mal pagado para el resto de sus vidas, tomaron el camino de la autodestrucción llevándose por el camino a todo aquel que se pusiera en medio, cosa de la que me felicito.
Antes de dar carpetazo a este extraordinario capítulo de mi vida me pregunto si a ustedes que son tan aficionados a la lectura de todo tipo de libros, ya que estos suelen estar plagados de descripciones (insustanciales a mi modo de ver en la mayoría de los casos) del entorno donde se desarrollan lo hechos (eso es lo importante los hechos), ¿les interesa saber como era este remanso de paz y amor donde estuve recluido esos dos maravillosos años?, ¿qué no les interesa?, bien, pues punto final

cintia dijo
no se que es esto por que no lo leui capaz que esta bueno!!!
la cosa es que yo busco una cosa de tecnologia y me sale cualquier cosa
24 Septiembre 2005 | 02:55 PM