ENCUENTROS EN LA DECIMONOVENA FASE (parte II)
Por los altavoces instalados en el estudio y para todos los espectadores una voz nasal anuncia un breve receso, en el cual disfrutaremos de la actuación del más famoso e insólito número de faquirismo, les mostraremos una exposición de orejas colgadas con pinzas en los tendederos de un barrio suburbano (orejas traídas por nuestros valerosos soldados de la última guerra para liberar a esos salvajes indecentes del mundo no civilizado, soldados que hoy por hoy están en el paro, esperemos haya otra guerra de inmediato), y por último daremos paso al peor cantante del mundo.
Sale a escena Michel que anuncia la aparición del Fakir Necro Filippo.
-Señoras y señores ante ustedes y en exclusiva confederacional: el inigualable, el inimitable, el insondable, el insoportable ¡FAKIR NECRO FILIPPOOOO!, un fuerte aplauso por favor.
El entregado público se desgañita aplaudiendo, mientras la señora de la limpieza recoge las uñas que se caen al suelo.
Sale al escenario, que es un ring de boxeo, el Fakir Necro Filippo seguido a prudente distancia de un elegante notario.
-Señoras y señores están ustedes a punto de presenciar una proeza sin parangón, una hazaña que sin lugar a dudas a unos les producirá horror y a otros les excitará hasta el delirio, advierto al público presente y a los teleespectadores no traten de imitarme, lo que van ustedes a tener el placer de ver es fruto de largos años de entrenamiento y de la aplicación práctica de las enseñanzas que recibí durante mi iniciación y posterior ascensión al Nirvana, en monasterios tibetanos, repito nadie está preparado ni física, ni mental, ni espiritualmente para alcanzar el estado de perfección en el que me encuentro. A continuación el notario dará fe, certificará que lo que acontecerá en breve en solo producto de mi entrenamiento, y no cabe dudar de la veracidad y singularidad de mi propuesta.
El Notario avanza dos pasos, abre su maletín, saca un cilindro de aluminio, desenrosca la tapa del mismo y de él extrae un pergamino, lo desenrolla y se dispone a leer.
-Afirmo, confirmo, certifico y doy fe que la dieta seguida por el señor Fakir Necro Filippo durante el periodo de los últimos seis meses hasta la fecha de hoy ha sido única y exclusivamente de legumbres y caviar iraní, en cuanto a la ingesta de el líquido elemento se ha limitado a beber gaseosa, así queda redactado y firmado con mi sangre y empapado con mi semen para tranquilidad de la humanidad en todos sus aspectos.
-Muy amable señor notario, y sin más demora demos paso al espectáculo, necesitaría un poco de silencio por favor.
Se hace el silencio en el plató, ante la mirada atónita de los congregados el Fakir Necro Filippo se baja los pantalones, se pone en cuclillas y empieza a entonar un extraño cántico, sin duda milenario y de oscuro significado.
-Omm, jalamm, buba, bumba, beee, ¡ZASCA!, buba, bumba, beee.
Empiezan a salirse los ojos de las órbitas de algunos espectadores y ruedan por el suelo del plató como si fueran canicas de colores, la señora de la limpieza que está en todo, los recoge y se los come, la buena mujer sin duda ignora el alto contenido en colesterol de su ágape, menudo infarto le espera.
El artista ahora gruñe y suda la gota gorda.
-Mmmmm, pfff, aagggg, uffff.
Se le escapa un pedo.
-Uffff, yaaa, casiiii, voyy, mmmmm.
¿Pero que diantre es esto? Esta cagando botellas de vidrio, clavos, cuchillas de afeitar, ¿pero? ¡no es posible! ¡Esta cagando una espada samurai!
-No pierdan detalle, ahora viene lo mejor, apaguen las luces, quiero un foco para mí, y ruego silencio.
Un foco ilumina al Fakir Necro Filippo, silencio absoluto, tensión, el fakir lanza un alarido, un chillido que hace que varias damiselas se desmayen y otras se corran, y entonces se produce el milagro: ¡esta cagando un mosquetón español del siglo XVIII y listo para disparar!, ¡esto es inaudito!, el público estalla en sonoros ¡Aaahh y ooohh! de admiración, y los aplausos obligan a nuestra Carola a sacar dos tampones y ponérselos en los oídos. El Fakir Necro Filippo se levanta de un salto, coge el mosquetón y le dispara a un técnico de sonido, se sube los pantalones, saluda al respetable juntando las palmas de sus manos e inclinando levemente la cabeza, se tira un sonoro pedo y se va por donde ha venido seguido del notario.
Entre tanto el Sultán de Cabanillas está siendo reanimado, se ha bebido el orinal entero y al parecer ha sufrido un desvanecimiento, le inyectan cocaína por la vena.
Michel sale a escena y se planta en el ring, un tanto incrédulo a tocar y palpar todo lo cagado por el virtuoso cagador, y por su cara de asombro todos entendemos que no ha habido trampa ni cartón.
-¡Asombroso!, ¡fantástico!, la espada samurai con permiso de ustedes me la quedo, nunca se sabe cuando te puede hacer falta. ¡Atención!, ¿si?, me comunican que nuestra unidad móvil ya esta preparada, ¿hola Jhonny, me recibes?
-Alto y claro Michel.
-¿Cuéntanos, donde te encuentras?
-Hoy hemos venido a uno de los barios más deprimidos de la ciudad y me atrevería a decir de la federación, un barrio poblado por héroes, héroes que se han visto abocados al canibalismo.
-Una difícil situación a la que se enfrentan estos combatientes en el paro, aunque al parecer hay rumores que el gobierno tratará en breve de poner remedio a esta lamentable situación.
-Así es Michel, eso es lo que todos deseamos, una buena guerra y lo antes posible, de forma que nuestros combatientes puedan alimentar de una forma decente a sus mujeres e hijos. Como podéis ver a mis espaldas tengo uno de los cientos de tendederos situados en los áticos de estos edificios, de estos tendederos colgadas con pinzas de colores tenemos secándose al sol, las miles de orejas traídas como trofeo por estos soldados de la ultima guerra, y los amables espectadores se preguntarán ¿el porqué de colgar las orejas y secarlas al sol?, para responder a la cuestión, nos acompaña la esposa de uno de los soldados de esa guerra y que consiguió regresar con vida, la señora Daysi Macabea.
-¿Cómo se encuentra señora?
-¿Cómo quieres que este hijo mío?, jodida, todos estamos jodidos, es por eso que secamos las orejas, de un valor sentimental incalculable, y así conservar la poca carne que tienen durante más tiempo, a ver si hay una guerra pronto y ponemos fin a estas penurias, mi pobre Manué esta todo el santo día viendo películas de Jhon Wayne, nos vuelve locos a todos, a mi y a mis nueve hijos. A nuestro presidente, a nuestro buen Dios le pido una guerra, pero una de las gordas y para ayer.
-Si señora, es lo que todos queremos, gracias por atendernos y hasta nunca.
- ¿Jhonny?, soy Michel, estremecedor el relato, las suplicas de esta buena mujer.
-Cierto, ¡ATENCION! ¡La señora Daysi Macabea se acaba de tirar desde la azotea!, catorce pisos de caída libre, ¿a ver si el cámara puede recoger un primer plano del cuerpo estrellado contra el suelo?, si, aquí lo tenemos, señoras y señores esto SI es riguroso directo.
-Te felicito Jhonny, por esta exclusiva.
-Gracias Michel. Bien ahora pasaremos si te parece a mostraros algunas de las orejas que tenemos aquí colgadas.
-Adelante compañero.
-Como se puede observar en esta azotea hay varios cientos de orejas, pero si nuestro cámara es tan amable y nos ofrece una panorámica del resto de los edificios se podrá observar que todos ellos están repletos del único sustento de tantas y tantas familias, aquí podemos ver orejas que para un profano en la materia puedan parecer todas iguales y nada más alejado de la realidad. Las tenemos de diversos tamaños desde las más pequeñas, orejitas de fetos extraídos a bayonetazos del vientre de sus madres, pasando por orejas infantiles, por supuesto de ambos sexos, el observador deberá fijarse en si están los lóbulos perforados o no, orejas adolescentes, adultas y a mi gusto y parecer las más desagradables, las de los ancianos, llenas de pelos, es realmente un mundo fascinante si se tiene el interés de profundizar en él.
-Muy interesante si señor, siempre nos sorprendes con reportajes de un interés humano implacable.
-Gracias Michel, y para terminar únicamente comentaros que varios de los cocineros más afamados del panorama gastronomito actual ya se han ofrecido para asesorar a estas familias, durante este difícil trance en el que se encuentran, y proponer diversas formas de conservación y preparación del ingrediente básico en su dieta. ¿Quién sabe Michel si dentro de poco nos encontraremos en las cartas de los mejores restaurantes platos confeccionados con orejas?
-¿Quién sabe Jhonny?, ¿quién sabe?, todo es posible y me atrevería a decir que probable. ¿Jhonny?
-Dime
-Nos vemos luego, no olvides traer la porra.
-Claro Michel, claro.
-Cortamos la conexión con nuestro reportero y buscador de exclusivas ¡JHONNYYYY!
En ese preciso instante se oyen dos disparos Jhonny y el cámara caen fulminados, la cámara sigue emitiendo y se ve en riguroso directo, como debe ser, a un individuo vestido de militar y con la cara pintada a rayas negras y verdes, se acerca a los cadáveres, se agacha saca un machete y les corta las orejas a nuestro reportero y al cámara, Michel en el plató lanza un alarido y acto seguido sale corriendo a los retretes no sabemos muy bien a que. Por un milisegundo el silencio, acto seguido el público estalla en una ovación ensordecedora.
La buena de Carola llora a moco tendido por el difunto Jhonny, mientras el Sultán de Cabanillas, llora también pero de risa, ha pedido otro orinal lleno de wisky, y tiene la nariz que parece una aspiradora, reaparece Michel, tiene las manos húmedas y una sonrisa de oreja a oreja, se acerca al Sultán y le pide una raya de coca, el Sultán lo abofetea violentamente y le apunta con el revólver, Michel, se va corriendo de nuevo al retrete, mucho me temo que es porque se ha cagado encima. La misma voz nasal de antes pide seis meses de silencio por el alma de los fallecidos en acto de servicio y todos a la vez, como conectados por cables eléctricos invisibles, incluido el Sultán y Carola empiezan a cantar cada uno una canción distinta, imagínense unos ciento cincuenta y nueve millones de personas todos cantando canciones diferentes a la vez, bien, los seis meses de silencio pasaron a mejor vida, reaparece Michel, esta vez no está tan sonriente y pasa de largo sin mirar siquiera al Sultán.
-Bien señoras y señores, el día de hoy será recordado con dolor durante generaciones, hemos sufrido en nuestras propias carnes la amputación brutal de los pabellones auditivos de nuestro querido Jhonny. ¡JHONNYYYYY!, nunca te olvidaremos.
Les anuncio queridos espectadores que al final del programa y aprovechando la catana que ha cagado tan amablemente el Fakir Necro Filippo, me haré el Hara Kiri, espérame Jhonny, voy junto a ti.¡Pero hasta entonces aún falta mucho programa!, de momento recibamos con un fuerte aplauso a Herr Gunter y sus perritas exterminadoras. ¡Pero por todos los santos!, ¿qué hace usted Sultán? , que bochorno!, ande buen hombre, súbase los pantalones y deje libre a esa preciosa perrita. Tendrá usted que disculpar a nuestro invitado Herr Gunter, anda un poco pasado de vueltas.
Herr Gunter tiene un marcado acento germano, largos bigotes, monóculo en el ojo izquierdo, botas de cuero negro hasta casi las rodillas y un bonito sombrero de cow boy con la placa de sheriff en el frente, lleva un casco en la mano. A pesar de ser el peor cantante del mundo lleva millones de discos vendidos, los misterios de la mente humana son insondables.
-No es prreciso que se disculpe usted, mis pequeñas saben cuidarrse solas, además tiene buen gusto, ha elegido a Lucile, le felicito Herr Sultán.
-Estupendo Herr Gunter, pero díganos ¿qué nos va a cantar?
-Un rrap. Y mis perritas Lucile, Marilyn, Sophie y Helena harran la correografía.
-Estupendo, estupendo, adelante Herr Gunter, por favor suba usted al rring. Por favor discúlpeme su acento es contagioso.
-Si, Herr Presentadorr, mi acento y mis ladillas como tendrra ocasión de comprobarr.
Herr Gunter se coloca el casco, es un profesional como la copa de un pino y sabe que solo si tiene mucha suerte le tiraran tomates, cosa que casi nunca sucede, lo habitual es que le tiren yunques. Sube al ring, las perritas Lucile, Marilyn, Sophie y Helena, se colocan en fila detrás de él y empieza a sonar la música.
-Cabrrones
Marricones
Vuestras madrres cogen númerro parra que les pegue.
Cabrrones
Marricones
Y vuestrros padrres tienen tetas también
Ya se las tocaste ¿verdad?
Tomate un batido de frresa entrre chute y chute
Y tirro por que me toca
Cabrrones
Marricones
El público empieza a ponerse nervioso, hacen acopio de ladrillos, condones llenos de leche ya cuajada y de bustos de mármol de personajes de la Grecia antigua.
-Hago torrtillas con vuestros huevos
y se las comen las tórtolas
Cabrrones
Marricones
En mi rrefugio nuclear caben millones
Perro no te dejarré entrrar
Es las gota que colma el vaso, el público enfurece y comienza a lanzar de todo al pobre Herr Gunter, incluso un paralítico se apea de su silla de ruedas y se la tira, Herr Gunter se toca los cojones y sus perritas huyen espantadas, los fuerzas del orden hacen presencia y contra todo pronostico no arremeten contra el respetable, si no contra el cantante que huye no sin antes coger un yunque de recuerdo. Carola aplaude encantada, es asombroso pero le gusta la música que hace este tipo, Michel, sueña con esas ladillas y el Sultán se lamenta de no haber desenfundado su revolver antes.
